El hombre. ¿Amo o esclavo?

Me complacería meditar sobre una película titulada “Soy leyenda” la que no solamente es una producción de Hollywood, sino que propone una posición a la que el ser humano puede llegar fundamentalmente en lo que respecta al progreso de la biotecnología, y en particular a la elaboración de virus.

La cinta a grandes rasgos trata de un hombre que se ve aislado en la isla de Manhattan debido a que se tuvo que decretar cuarentena por que algunos meses atrás una “científica” desarrollo un virus que según ella curaba el cáncer, pero lo que en realidad hacia era convertir a las personas que se infectaban de él en monstruos.

Detenernos un momento a reflexionar sobre este tema me parece muy importante ya que efectivamente el hombre ha tenido un desarrollo megatecnológico, pero ha perdido el sentido básico de la ciencia y la filosofía, entendiendo a la ciencia como aquella actividad humana que permite la generación de conocimientos para la mejora y evolución de la vida en el planeta, mientras que la filosofía sería la actividad que le permite al ser humano centrarse en las preguntas fundamentales de su existencia para brindarles respuestas tentativas que se convierten en puntos de referencia que dan sentido y guían la existencia.

Derivado de lo anterior podemos mencionar que la ciencia ha sido degradada al nivel de la tecnología, y se encuentra siendo esclava del poder y el capital, mientras que la filosofía ha sido encadenada y encerrada en el sótano como aquel hijo “loco” que hace preguntas incomodas ¿para que? ¿cuál es el sentido?

Ahora me parece que el hombre se encuentra embriagado y deslumbrado por la magnificencia de los desarrollos tecnológicos, al grado que poco a poco se ha ido subordinando a estos al grado de que si continuamos en esta línea, pronto nos veremos enchufados en la matrix sino es que ya lo estamos.

Así que me pregunto ¿quién sirve a quien? la tecnología a nosotros como una herramienta que nos facilita la realización de tareas, o nosotros a ella como unos esclavos que la idolatramos al grado de pensar que nuestra vida estaría terminada sin ella.

En este sentido recomiendo que las personas volteen a ver todos aquellos artefactos tecnológicos que los rodean en este instante y se pregunte ¿para que necesito esto o aquello? Y dependiendo de la respuesta se podrán dar cuenta si utilizan ala tecnología o son esclavos de ella.

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