Opinión sobre “El hombre más rico de Babilonia”

En este libro, podemos encontrar un esbozo de lo que es un plan financiero, pues menciona la manera de adquirir dinero, el ahorro, la inversión o la empresa entre otros conceptos. Pero sin duda que el planteamiento que hace como recomendaciones a través del uso de parábolas son aplicables aún en nuestro tiempo.

El libro menciona ciudades y actividades comerciales con lo cual se ejemplifica el uso del dinero.  A lo largo del mismo, aunque se abordan varios temas, es constante la reiteración del ahorro más que cualquier otro aspecto, además de la actitud que refiere a la búsqueda constante, a la regularidad y a la conciencia.

Es una lectura muy sencilla y de fácil comprensión que atrapa al lector por la simpleza de la narración que no pretende volverse un documento sesudo pero tampoco frívolo; la manera de abordar la temática dentro de un estilo narrativo facilita la comprensión y vuelve a la función fática (de la comunicación) el éxito del libro, del cual tengo entendido data del año 1979, pero la manera de escribir sigue vigente en cuanto a estilo.

Este libro es un documento universal que bien podría aplicarse en cualquier cultura, aun en las que tomen como bandera al comunismo, pues el manejo de los recursos y la riqueza de los pueblos dependen de la manera en que estos se administren. El bienestar colectivo está en el éxito de la administración y generación de recursos, desde la particular (cada quien) hasta los gobernantes, pasando por supuesto, por las empresas y las industrias. Sin embargo, este libro habla de los sujetos que como individuos desean aumentar sus riquezas, su prosperidad económica. Cabe aclarar que el valor de la ética está siempre presente pues se habla de la nobleza, de la verdad, del esfuerzo limpio y de la conciencia. A pesar del excelente esfuerzo por pretender ser aplicable, existen varios aspectos que por anacrónicos, sí se encuentran fuera de la realidad actual como es lo que se menciona en cuanto a los préstamos, en cuanto al guardar, en cuanto al ahorro y en cuanto al tiempo: las instituciones de crédito actuales no son los personajes humanos y razonables con quienes se puede negociar; el tipo de cambio, si así podemos llamarle, es considerablemente distinto (un esclavo que gane 1200 o 1500 euros mensuales, por ejemplo); los intereses que cobran las instituciones financieras pero principalmente el humanismo, los valores colectivos como la honorabilidad.

Sin embrago, a pesar todos los aspectos positivos que se han mencionado en los párrafos anteriores, debe considerarse la postura absolutamente capitalista que premia a la actitud ambiciosa y castiga la pobreza confundiéndola con pasividad e inacción y falta de deseos de hacer algo por si mismo juzgando las consideraciones hacia la familia y al estado. “…el dinero es lo que mide el éxito de las personas…” argumenta uno de los personajes. Al contrario de lo que se dice acerca de la suerte, donde sí considero adecuada la consideración en cuanto a lo que se refiere de poder aprovechar las oportunidades. Este libro puede resultar un documento superfluo si se lee de manera literal, pues no se menciona el valor de la educación desde temprana edad, sino como una actividad meramente remedial (todo el tiempo se habla de que no sabemos, de que es importante aprender o que es fundamental modificar actitudes).

Como ocurrió en la cumbre económica 2009 donde el presidente de México Calderón pidió a Carstens y a Guillermo Ortiz que no fuesen tan duros con los comentarios que hacían en los medios masivos, que lo importante en este caso era la tranquilidad y seguridad que debe contagiarse al pueblo. Menciono esto porque coincide con la lectura “los muros de babilonia” donde se asegura a la gente de que ahí se está bien, que pueden tener confianza y tranquilidad. La moda es hablar de remedios anti-crisis y puedo concluir afirmando que este libro es verdaderamente uno de ellos.